Desde su aparición, el COVID-19 ha transformado la manera de relacionarnos; y para las universidades y los estudiantes, ha sido especialmente desafiante.

Para evitar la propagación del virus, la mayoría de las escuelas del mundo cerraron sus puertas dando paso a la educación online. Por primera vez, estudiantes y profesores asumieron el reto de aprender y enseñar a distancia.

Y aunque al principio surgieron algunas dificultades, estudiar en la universidad en tiempos de COVID-19 no es del todo malo. Descubre algunas de las claves a continuación.

Uso de la tecnología para aprender

Antes de la pandemia, los dispositivos tecnológicos el internet se utilizaban como herramientas para recabar y guardar información. Servían como almacenes de materiales, pero no como instrumentos para el aprendizaje. 

En cambio, cuando las clases comenzaron a llevarse a cabo a través de videoconferencias, se evidenció el potencial de las tecnologías para hacer de la enseñanza un proceso atractivo, enriquecedor y accesible. 

Los dispositivos tecnológicos el internet se convirtieron en piezas fundamentales para transmitir y recibir el conocimiento. Y sobre todo, para profundizar y apoyar el aprendizaje. 

Hoy en día, los profesores comparten materiales en vídeos y medios interactivos que sirven para que los estudiantes capten mejor lo aprendido. Además, los chats y los foros de discusión son de gran ayuda para que el intercambio de ideas continúe.

Realización de evaluaciones creativas

En la universidad, son comunes los exámenes escritos realizados en masa, pero evaluar de esta forma durante la pandemia se volvió imposible. Es por eso que los profesores optaron por propuestas de evaluación más creativas como: 

  • Evaluaciones a libro abierto 
  • Ensayos críticos 
  • Presentación de vídeos
  • Mapas conceptuales 

Estas nuevas formas de evaluar promueven el interés de los estudiantes por explorar los temas; mientras que los exámenes tradicionales solo se centran en su capacidad de recordar información.

Mayor nivel de compromiso

Antes de la aparición del COVID-19, en las universidades, bastaba con que los estudiantes asistieran a clases a la hora indicada para demostrar su compromiso con su educación. Ahora, en el marco de las clases online, la asistencia ya no es suficiente. 

Es necesario que los estudiantes mantengan una participación activa expresando sus dudas y puntos de vista durante el desarrollo de las clases. En especial, porque es la única forma de que los profesores sepan que están atentos e interesados en los temas expuestos. 

Por otra parte, tampoco basta con que los profesores dicten clases a viva voz. Para mantener la atención de los estudiantes a distancia, es preciso que elaboren presentaciones y compartan vídeos y recursos educativos que generen interés y motiven la interacción.

Estudiantes y profesores, juntos como equipo

Es claro que el aprendizaje en línea requiere mayor compromiso por parte de profesores y estudiantes. Por lo tanto, para lograr el éxito, es necesario que ambos trabajen juntos como equipo. 

Desde esta nueva perspectiva, profesores y estudiantes se han convertido en socios y ahora comparten la responsabilidad de lograr una educación de calidad. 

En tiempos de COVID y enseñanza online, los estudiantes pueden involucrarse en el proceso de su aprendizaje proponiendo actividades y evaluaciones, participando en clases y dando una retroalimentación de manera regular a sus profesores. Esto les invita a tener un rol más activo en su educación.

Nuevas formas de hacer amigos

Tradicionalmente, los compañeros de clase se conocían al encontrarse a diario en los salones. Sin embargo, la dinámica de la educación online ha dificultado establecer este tipo de relaciones. 

Por esta razón, algunas universidades han fomentado eventos online con fines de entretenimiento para que los estudiantes se conozcan y entablen relaciones. Así mismo, los profesores se han encargado de asignar actividades grupales para que los estudiantes tengan la oportunidad de hablar y simpatizar con sus compañeros.

Medidas de higiene y prevención en la universidad

A medida que los contagios disminuyen y la vacunación contra COVID-19 toma lugar, los estudiantes y los profesores volverán a las universidades para retomar la educación presencial. Sin embargo, no todo será como antes. 

Habrá que mantener las medidas de higiene y prevención como el uso de mascarillas, lavado de manos con gel hidroalcohólico y el distanciamiento social. De hecho, es posible que se instalen dispensadores de gel hidroalcohólico en los distintos espacios del campus para ayudar a mantener la higiene. 

De igual forma, el uso de mascarilla será un requisito obligatorio para ingresar a la universidad. Además, veremos otras medidas como:

  • Aforos limitados
  • Limpieza frecuente de las zonas comunes 
  • Señalización de la distancia permitida entre personas en espacios como comedores, salones y auditorios. 

De esta manera, se evitarán contagios en personas que aún no hayan recibido la vacuna y se cuidará la salud de los involucrados. En definitiva, estudiar en la universidad en tiempos de COVID-19 implica grandes cambios, pero queda de parte de todos crear experiencias positivas a partir de ellos.

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